Costa Rica exporta toneladas de tiburón martillo pese a que una resolución reconoce a esta especie como vida silvestre.
Aunque Costa Rica presume ser un país líder en conservación, la realidad en el mar cuenta otra historia: el tiburón martillo sigue siendo capturado, comercializado y exportado. Así lo denunció el biólogo marino Randall Arauz, de la organización Marine Watch International, en entrevista para el programa Comunidad Radios UCR.
“Los tiburones son esenciales para la salud del ecosistema marino. Todo está encadenado. Si bajan sus poblaciones, vemos cambios que afectan no solo a la pesca, sino también a las comunidades costeras”, explica Arauz.
El Centro Rescate de Especies Marinas Amenazadas en Costa Rica dio a conocer que en 2023, Costa Rica exportó más de 12 toneladas de tiburón martillo, a pesar de que una resolución de la Corte Suprema de Justicia reconoce a los tiburones como vida silvestre, lo que prohíbe su captura con fines comerciales. Según Arauz, este hecho no solo representa un desacato legal, sino una contradicción.
“Haber declarado a los tiburones especies comerciales para permitir su exportación fue un acto ilegal de nulidad absoluta. La Sala Primera nos dio la razón: los tiburones son vida silvestre. Pero las autoridades siguen sin acatar la ley”, enfatizó el biólogo.
El tiburón martillo, junto con otras especies como el tiburón zorro y el tiburón sedoso, son muy buscados en el mercado internacional. La razón principal es el valor de sus aletas. “Las aletas de tiburón son especialmente apetecidas. Por eso es que vemos esta especie en el comercio ilegal. Si no hacemos algo ya, el tiburón martillo podría estar extinto en 20 años”, advierte Arauz.
UN PROBLEMA MÁS ALLÁ DEL MAR
La biología de los tiburones no les permite tener muchas crías durante el año, por eso la explotación indebida perjudica su supervivencia. Esta es la razón por la que no se pueden ver como otros peces que son comercializados. Arauz explica que el tiburón tiene poca progenie y no aguanta una mortalidad sostenida de adultos.
“No son como peces corrientes, pargos o atunes, que desovan dos o tres veces al año y cada vez que ponen huevos son 10, 15 o 20 mil huevos. Los tiburones pasan por una época que tienen que estar primero preñadas, que es alrededor de 1 año. Cuando tienen sus crías son pocas y después de eso descansan 1 año antes de reproducirse otra vez. Entonces, por eso estas especies no aguantan mucho la presión pesquera”, señaló.
La desaparición de los tiburones no es solo un problema ambiental. Impacta directamente a la pesca artesanal, el turismo costero y la seguridad alimentaria de muchas comunidades.
“Si quitamos a los tiburones de la cadena alimenticia, el impacto llega a los pescadores artesanales. Afecta a quienes viven del mar”, señala Arauz. “Y también a quienes viven del turismo. Sin tiburones, no hay conservación marina”.
En relación con esto Arauz hace un llamado a los consumidores para ejercer presión desde el mercado. “Hay que tener cuidado. Muchos ceviches baratos son de tiburón. En zonas costeras es mejor pedir pescado entero, para saber qué estamos comiendo. Como consumidores tenemos poder, y hay que usarlo con responsabilidad”, recomienda.
UN DOBLE DISCURSO
Del 9 al 13 de junio de este año se realizará en Francia la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos. Nuestro país es uno de los patrocinadores. Según Arauz, la participación de Costa Rica debe ir más allá de ir a decir un discurso. El biólogo insiste en que se debe llegar con hechos.
El activista también cuestiona el papel de las instituciones públicas. “Estamos pidiéndole cuentas a INCOPESCA, MINAE y SINAC. Hasta ahora, no han respondido. ¿Qué credibilidad puede tener Costa Rica para hablar de conservación marina en Naciones Unidas si ni siquiera respeta sus propias leyes?”, cuestiona.
“El mundo entero está tratando de salvar al tiburón martillo, y aquí todavía se caza para exportar. No podemos dejar que el país se presente como conservacionista mientras en casa se siguen ignorando las leyes”, concluye.



