Utilizar el Dadaísmo (1916) para traerlo a la actualidad y reflejar las contradicciones actuales, jugando con el statu quo, fue la apuesta del montaje Corazón Gaseado, espectáculo que continúa este y el otro fin de semana en el Teatro Universitario (TU) de la Universidad de Costa Rica (UCR).
El texto es de Tristán Tzara, quién pretendía a través de sus “ready-made” (revalorización del poder del objeto fabricado en masa) dramatúrgicos generar un despertar en la conciencia de la persona espectadora. Para esta puesta en escena el director Gabrio Zappelli Cerri, buscó también confrontar a quien vaya al teatro con esos “apetitos contemporáneos”.
Para Zappelli, el corazón —entendido como el símbolo por excelencia de los sentimientos y las emociones humanas— se convierte en un eje central desde el cual se articulan las distintas voces escénicas. Estas se entrelazan y dispersan como parte de una puesta en escena que, en palabras del propio director, abraza una representación de esa forma desbordada o kitsch que la sociedad tiene de apropiarse de los objetos o conceptos. Así, cada elemento, cada partícula de este universo teatral, contribuye a construir una estética de repetición, de voces múltiples.
Recurrir al Dadá también fue poner a conversar a aquel movimiento que era un “exorcismo necesario contra la sedimentación y el triunfo de los lugares comunes”, y así evocar los lugares comunes de esta sociedad.
Este movimiento artístico y las constantes contradicciones que laten todavía con fuerza en el siglo XX, fueron asimiladas en el montaje a través de “una especie de performance”, según el director.
Uno de los retos -y atractivos a nivel actoral- de este montaje fue que las intenciones de las actrices y actores no fueran interpretativas. El actor o la actriz se sumerge como el mismo actor dentro de la situación, sin buscar ser un personaje. Mérito que obtiene el espectáculo, es esa sincronía de todas las personas artistas en escena, como un cardumen o un ballet en el mismo caos de este universo.
Sonia Suárez, asistente de dirección y diseñadora escénica, señala que esta puesta en escena “se revela como un eco de las voces contemporáneas que claman por justicia social y libertad de expresión”; derechos que, en el presente contexto de nuestro país, atraviesan momentos de inestabilidad y profundo vértigo.
Otro de los puntos altos de esta obra, que también menciona Suárez, es la integración del lesco (Lengua de Señas Costarricense), ya que se mimetizan las acciones en escena con la utilización del lenguaje.
La diseñadora escénica además indica que el mensaje que le llega a la comunidad sorda es una imagen completa. Esta sin duda ha sido una búsqueda por la que el TU ha apostado también en la elección de sus últimos montajes.
El juego en escena y los múltiples focos de acciones de la puesta generan la sensación de estar en un sueño, sin espacio temporal, que le hace guiño a circunstancias que en aquella época molestaba e inquietaba a los artistas y que sigue siendo un punto de partida de los creadores actuales.
Corazón Gaseado se enmarca en los 75 años del Teatro Universitario de la UCR, una obra vanguardista con problemas sociales que siglos después no se alejan de los problemas actuales.
Todavía puede sumergirse en este particular universo. Para conocer más sobre el TU y sus montajes ingrese al siguiente enlace:
http://www.teatro.ucr.ac.cr/teatrouniversitario





