En resumen: Una recomendación de la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre el sistema de transmisión de datos del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) terminó por convertirse en una historia de irregularidades electorales que nunca existieron. La cadena comenzó con un titular publicado —y luego retirado— por Noticias Trivisión, que aseguraba que la misión de observadores de la OEA detectó “fallas” en la transmisión de resultados de las elecciones del 1 de febrero. A partir de ese mensaje, dos creadores de contenido amplificaron una interpretación errónea del informe de la OEA ante más de 100.000 personas.
Es falso que la OEA advirtiera sobre fallas en la transmisión ni en el conteo del tribunal. Por el contrario, la misión observadora destacó la capacidad técnica del TSE y la realización de simulacros. La misión solo planteó una sugerencia preventiva: obtener una verificación técnica conocida como hash para asegurar públicamente que el software para transmitir los resultados preliminares el día de la elección fuera exactamente el mismo que el de las pruebas.
El coordinador de la Unidad de Riesgos y Seguridad del Centro de Informática de la Universidad de Costa Rica (UCR), Luis Loría, explicó a Doble Check que el hash es un identificador matemático único de un archivo o programa que cambia ante cualquier modificación. Según Loría, la recomendación de la OEA no implica que se hayan usado versiones distintas del programa, sino que propone un paso adicional de verificación para dejar constancia pública de que se trata del mismo software.
Jerry Alfaro, director de Noticias Trivisión, reconoció que la publicación original de su medio había sido un error. Doble Check intentó conversar con los creadores de contenido que tergiversaron la información original, pero no hubo una respuesta oportuna.
Cadena de errores y suspicacias
La misión observadora de la Organización de los Estados Americanos (OEA) publicó su informe sobre el más reciente proceso electoral de Costa Rica el 3 de febrero. Ese mismo día, Trivisión difundió en redes sociales una imagen con este titular: “Hallazgos de la OEA: fallas en la transmisión de resultados del TSE”. La publicación fue eliminada posteriormente.
Jerry Alfaro, director de ese medio televisivo, reconoció el error del titular ante consultas de Doble Check. “El término ‘fallas’ fue mal utilizado, estoy totalmente de acuerdo. Cuando yo ya pude ver la situación, la corregimos”, dijo. El periodista explicó que, posteriormente, adjuntaron el informe en Facebook para contextualizar la información. Aunque Trivisión retiró la publicación original, no alertó explícitamente a su audiencia sobre el error ni ofreció una disculpa en sus redes.
A partir de ese titular, comenzaron a circular interpretaciones distorsionadas del documento. En un video que superó las 107.000 vistas en Facebook, el creador de contenido Richard Ordóñez hizo referencia a la publicación de Trivisión y presentó la observación de la OEA como si la misión hubiera detectado una discrepancia concreta entre el software usado por el TSE para transmitir los resultados de las elecciones el 1 de febrero. En un video, Ordóñez afirmó que “el hash era distinto” y que existían “dos llaves diferentes”, sugiriendo versiones distintas del sistema.
En TikTok, Franklin Cordero, con más de 44.000 vistas, se refiere tanto a la publicación de Ordoñez como a la de Trivisión. El creador de contenido no explica la recomendación técnica de la OEA; en su lugar, cuestiona que el sistema de transmisión de datos haya sido desarrollado por el propio TSE. Este es un aspecto que el informe no identifica como una debilidad.
Lo que la OEA indica realmente
Es falso que el informe de la Misión de Observación Electoral de la OEA reporte fallas en la transmisión de resultados o que cuestione la integridad del conteo del TSE. Al contrario, señala que el tribunal tiene capacidad técnica institucional, que desarrolla y controla sus propias herramientas y que realiza pruebas exhaustivas con simulacros semanales.
La misión de la OEA también describe que el sistema de transmisión de datos opera con un esquema multicanal (aplicación móvil, web y llamadas) y con mecanismos de seguridad orientados a proteger la confidencialidad, integridad y disponibilidad de la información.
La observación sobre el sistema de transmisión de los resultados preliminares es de procedimiento: durante el protocolo público de certificación se constató que las bases de datos estaban vacías, pero no se incluyó una verificación formal de que el software utilizado correspondiera a la misma versión que la probada en los simulacros. Por eso, la misión recomendó sumar un control adicional.
“Que durante el protocolo de certificación en ceros de las bases de datos, se obtenga un hash de la versión actual del sistema y se compare con el obtenido previamente a los simulacros para comprobar que se trata de la misma versión del software, con el fin de aumentar la transparencia y la confiabilidad de los procesos tecnológicos electorales”, indicó textualmente la misión observadora.
La OEA aclaró públicamente el 3 de febrero que la misión observadora en Costa Rica «no reportó fallas en la transmisión y confirmó que se usó el mismo sistema probado en 5 simulacros exitosos». «Las recomendaciones de la Misión buscan perfeccionar un sistema que ya es confiable y transparente», agregó la institución.
¿Qué es un hash?
El hash que la misión observadora de la OEA recomendó es el resultado de aplicar un algoritmo matemático a un elemento digital (un archivo, un conjunto de documentos o incluso un sistema) para obtener una cadena única de letras y números, comparable a una huella digital.
Si el contenido permanece intacto, el hash se mantiene igual; si cambia algo, aunque sea un detalle mínimo (una coma en un documento o una línea de código en un programa), la expresión del hash cambia también y la diferencia se hace evidente.
Así lo explicó Luis Loría, coordinador de la Unidad de Riesgos y Seguridad del Centro de Informática de la UCR.
En términos prácticos, el procedimiento que sugiere la OEA es simple: se obtiene el hash del sistema usado en simulacros, se registra este código y luego se obtiene nuevamente el hash del sistema que se usa el día de las elecciones. Si ambos coinciden, queda constancia verificable de que se trata del mismo software; si no coincidieran, significa que hubo una modificación que debe explicarse.
La recomendación de la OEA pretende dejar constancia pública de esa coincidencia para reforzar la transparencia y la confianza en el proceso tecnológico electoral. La observación no nace de que se hubiera detectado manipulación o irregularidades, sino como una mejora preventiva de trazabilidad.
Resultados preliminares y recuentos
El objetivo del sistema de transmisión de resultados preliminares es permitir que el país conozca lo antes posible una fotografía inicial y lo más fiel posible del comportamiento electoral la noche de la votación. Sin embargo, se trata justamente de eso: resultados preliminares, pensados para informar con rapidez, no para sustituir el conteo definitivo.
Ese cierre formal ocurre después, mediante el escrutinio directo a cargo de las magistraturas del TSE. En los días siguientes a la elección, el tribunal revisa una por una las miles de juntas receptoras de votos, abriendo los sacos con el material electoral, examinando actas y recontando papeletas cuando es necesario. Fiscales de los partidos que compitieron en la elección también monitorean este proceso.
Además, para las elecciones de 2026, entró en vigor una ley que ordena el recuento total de las papeletas de diputaciones como garantía adicional de transparencia. El proceso se realiza en sesiones públicas, con transmisión de video en vivo y publicación diaria de actas y boletas en el sitio oficial del TSE.
En otras palabras: la transmisión preliminar sirve para ofrecer resultados rápidamente; y el escrutinio definitivo, que puede extenderse varias semanas, es el que ratifica oficialmente cada voto.



