No se hacen «croquetas para gatitos» con pesca incidental, como dijo diputado

El diputado Melvin Núñez dijo de forma equivocada que las especies distintas al camarón que son atrapadas en la pesca de arrastre son industrializadas como comida para mascotas.

“Nosotros sí tenemos una red que pesca más camarón que fauna de acompañamiento y esa fauna de acompañamiento no se desaprovecha, también sirve para croquetas que se le dan a los gatitos y también sirve para darle a los pescadores artesanales carnada, como lo han hecho durante años”, argumentó Nuñez el 21 de octubre en plenario.

Al día siguiente, Núñez quiso respaldar su afirmación al citar incorrectamente un estudio realizado por la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA) y financiado por MarViva. Añadió que también se usaba para elaborar concentrado para perro.

El documento no se refiere al aprovechamiento de pesca incidental. El estudio de la UNA hace una breve mención a los desechos del procesamiento del camarón. Estos subproductos sí se usan para elaborar alimento para animales, así como abono.

Núñez se equivoca: pesca de arrastre sí necesita más estudios según Sala IV

En resumen: La Sala Constitucional sí señaló explícitamente la necesidad de hacer más estudios científicos que guíen una eventual reapertura de la actividad camaronera de arrastre en Costa Rica. El diputado Melvin Nuñez afirmó equivocadamente lo contrario el 22 de octubre.

El legislador de Restauración Nacional dijo en la Asamblea Legislativa que las magistradas y magistrados “nunca pidieron” más estudios. Esta afirmación es falsa.

El voto de la corte de julio de 2020 declaró sin vicios de procedimiento o inconstitucionalidad el proyecto de ley. Las magistradas y magistrados condicionaron su visto bueno a que se realicen los estudios técnicos y científicos necesarios para que la pesca de arrastre sea sostenible. La orden de realizar estudios está escrita en uno de los transitorios del proyecto consultado.

Existe un estudio realizado al respecto por Incopesca en el 2018. Núñez hizo referencia a esa investigación en el plenario para justificar que el requisito estaba cumplido.

Doble Check consultó a Nuñez sobre sus declaraciones. El diputado insiste en que la Sala no solicitó más estudios. Núñez afirma que fueron los diputados, por medio de la ley, quienes solicitaron los estudios de biomasa adicionales para respaldar la reactivación de esta actividad económica.

El proyecto ya estaba condicionado a solicitar más estudios para cumplir con lo estipulado en la constitución y los anteriores votos de la Sala. El último voto reafirma cuáles son los estudios faltantes: biomasa, impacto en suelos e impacto socioeconómico de la región.

Vacunas contra COVID-19 no podrán modificar el ADN de las personas

En resumen: Es falso que potenciales vacunas contra el COVID-19 alteren el material genético de las personas vacunadas, tal como se ha difundido en una cadena de mensajes en Whatsapp.

En dicho mensaje –que se ha difundido al menos desde septiembre en Costa Rica– se advierte que “por primera vez en la historia de la vacunación, las llamadas vacunas de ARNm de última generación intervienen directamente en el material genético del paciente y, por lo tanto, cambian el material genético individual, que representa la manipulación genética”. El mensaje añade sin fundamento que “a diferencia del daño causado por las vacunas anteriores, ahora será irreversible e irreparable”.

Es cierto que las vacunas de tecnología ARNm son relativamente nuevas y que hay varias candidatas para combatir la COVID-19 (ocasionada por el coronavirus SARS-CoV-2), y contra otros virus como el Zika. Sin embargo, es falso que estas puedan alterar el material genético de las personas.

El modo de funcionamiento de esas vacunas es producir proteínas del virus en las células del organismo, tal y como se haría en una infección natural, pero sin que se presente la enfermedad. Esto se logra porque la vacuna induce la producción de una proteína que está en la superficie del virus y que se involucra en el proceso de reconocimiento por parte del sistema inmune, pero no con la producción de patología.

Al ser ajenas al organismo, dichas proteínas son reconocidas por el sistema inmune y se generan defensas para combatirlas, pero con la ventaja de que no causan enfermedad al ser solamente un componente aislado del agente infeccioso.

Biológicamente, no hay bases para decir que una vacuna de ARNm o de otro tipo que contenga las proteínas virales o el microorganismo inactivado causen modificaciones en la información genética del sujeto vacunado, ya sea de forma temporal o transitoria.

Las posibles vacunas de tipo ARNm contra la COVID-19 aún están en distintas etapas de estudio clínico. Aún no se han anunciado efectos secundarios identificados en esas pruebas.

La prueba de la candidata desarrollada por la Universidad de Oxford y la empresa AstraZeneca sí fue detenida a inicios de septiembre debido a que uno de los participantes del estudio desarrolló un efecto adverso llamado mielitis transversa. Sin embargo, esa vacuna no es de tecnología ARNm. El estudio clínico fue reanudado después de una revisión independiente en el Reino Unido.

Hipoxia, infecciones, taquicardia y neumonía: mitos sobre el uso de mascarillas

En resumen: Publicaciones en redes sociales reactivaron una serie de mitos con respecto al uso generalizado de mascarillas. Las afirmaciones son antiguas piezas de desinformación que volvieron a reflotar luego de que el Ministerio de Salud declarara como obligatorio el uso de esta protección el pasado 9 de septiembre.

Es falso que las mascarillas produzcan hipoxia, hipercapnia o neumonía. El uso de mascarillas por sí solo tampoco puede ocasionar adormecimiento de las extremidades, taquicardia, mareos o zumbidos en los oídos. Estos efectos secundarios sí podrían percibirse si se respira agitadamente a causa de la ansiedad.

Tampoco hay riesgo de infecciones bacterianas si se usa adecuadamente la mascarilla. Las bacterias acumuladas durante el día en el dispositivo son propias de quien lo porta.

La OMS reconoce varios inconvenientes posibles asociados con el uso de la mascarilla. Entre estos están: incomodidad, falsa sensación de seguridad, dificultades de comunicación, dermatitis y dolor de cabeza.

Una persona asmática, por ejemplo, podría experimentar sensación de claustrofobia o dificultades para respirar en algunos casos. ¿Cómo en cuales? Por ejemplo, cuando exprese alguna crisis alérgica mientras usa la mascarilla.

Hay consenso científico sólido en que el uso de las mascarillas es efectivo contra la transmisión del Covid-19 cuando se usa de forma adecuada. Múltiples medios de verificación en distintos países se han valido de esta evidencia para refutar desinformaciones sobre las supuestas amenazas del uso de mascarillas.

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